Baño de multitudes contra la ‘injusticia’ turca

LLUÍS MIQUEL HURTADO/El País/ Nicosia/9 JUL. 2017 20:08. “Creemos que el sistema judicial turco hoy en día no permite juicios justos. Se están haciendo redadas en casas particulares sin motivos justificados. Se está arrestando a la gente sin explicarles por qué. La gente no está siendo capaz de ejercer su derecho a la defensa”. Entre el día en que Kemal Kiliçdaroglu, líder del socialdemócrata Partido Popular Republicano (CHP) y jefe de la oposición, ha hablado así de la justicia turca a EL MUNDO y su primera gran protesta contra la injusticia en su país han pasado la solera de cinco años.

Hoy, quienes apodan a Kiliçdaroglu ‘el Gandhi turco’ han tenido un motivo más para atribuirle este apelativo: el político ha culminado su particular marcha de la sal. Armado sólo con un cartel que rezaba Adalet (Justicia), Kemal Kiliçdaroglu, de 69 años, ha recorrido en soledad y con firmeza, entre aplausos entusiasmados de cientos de miles de simpatizantes, los últimos kilómetros del mayor acto de desobediencia civil de su vida.

Atrás quedaron los 425 Km entre Ankara y Estambul. Veinticinco días de paso ligero, durmiendo en caravana, acompañado de hasta mil seguidores gritando “derechos, ley y justicia”. Kiliçdaroglu partió el día después del arresto de su compañero de bancada, Enis Berberoglu, ex periodista acusado de haber filtrado imágenes que demostraban el envío de armas a Siria ocultas en camiones de la Inteligencia turca. Berberoglu es el primer diputado del CHP encarcelado en la purga posterior al golpe de Estado de hace un año.

Kiliçdaroglu ha llegado a Maltepe, una macro explanada del este de Estambul próxima a donde está recluido el parlamentario. “¿Por qué caminamos? Si me lo permitís, responderé”, se ha expresado, con su particular comedimiento, un Gandhi en camisa blanca y vestir humilde. “Caminamos por la injusticia, por los diputados encarcelados, por los periodistas encarcelados, por el cumpleaños del periodista [en prisión] Gökmen Ulu. Sé que estás en la cárcel, hermano, pero no olvides que Maltepe está contigo, está con los periodistas”.

Algunas estimaciones elevan a 1,6 millones el número de asistentes en la mayor protesta contra el Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan desde las protestas antigubernamentales por el parque de Gezi de junio de 2013. Pero, esta vez, la policía turca no ha intervenido para atacar a los manifestantes: un inmenso despliegue de 15.000 uniformados garantizó la seguridad de los asistentes, quienes se sabían amenazados desde la detención, la semana pasada, de seis presuntos miembros del IS dispuestos a atacar.

El dirigente del CHP ha procurado que la marcha fuese apolítica. Ha rogado a los asistentes traer sólo banderas turcas, con la efigie del ‘padre de los turcos’ Atatürk o carteles donde sólo pusiese Justicia. El apoyo del resto de partidos fue desigual, con el pro kurdo HDP -que tiene 12 diputados, incluidos sus colíderes, en la cárcel- respaldándole y el ejecutivo actuando con desdén. Erdogan ha acusado a Kiliçdaroglu de estar “del lado de los terroristas”. Su primer ministro Yildirim ha tildado de “aburrida” la marcha, y ha pedido su finalización.

Desde el escenario, el caminante ha clamado contra el “golpe civil” que ha permitido al Gobierno, tras decretar un estado de emergencia – que hoy perdura – cinco días después de la asonada, arrestar a 50.000 personas y suspender a cerca de 150.000 personas, principalmente maestros, jueces y soldados. Según el manifiesto leído, que ha insistido en su oposición al golpe y exigió que los verdaderos responsables rindan cuentas, “los poderes legislativo, judicial y ejecutivo se han concentrado en una sola persona”.

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