El pugilismo me ayuda a ser mejor madre, Ana Arrazola

Mi trabajo fue formativo para mis hijos y los hizo fuertes

Juan Manuel Vázquez/Periódico La Jornada/Miércoles 10 de mayo de 2017, p. a13. Hay una representación monolítica de lo que significa ser madre, abnegada y dispuesta al sacrificio, que se reproduce por múltiples canales. Una construcción de la cual la boxeadora Ana Arrazola es consciente, pero en la que trata de no reconocerse, porque el modelo que ella ejerce le produce más satisfacciones individuales y lo considera más formativo para su familia.

Ana eligió combinar su responsabilidad de madre de dos mujeres y un joven con el boxeo, disciplina que exige largas jor- nadas de entrenamiento, ausencias para preparaciones específicas o para pelear en otros ciudades o países. No niega que esas imágenes convencionales operan de manera poderosa e inesperada, a veces con sentimientos de culpa por cumplir con sus obligaciones, pero en general el resultado de su trabajo es un buen antídoto.

En ocasiones he sentido feo por no estar en ciertas celebraciones de mis hijos, como en el Día de la Madre, porque estoy en preparación o ando fuera para una pelea, recuerda Ana, quien este fin de semana intentará arrebatarle el título mundial mosca del CMB a Yéssica Kika Chávez.

Pero los he dejado para cumplir con mi trabajo; cuando regreso con victorias, o incluso con una derrota, veo que vale la pena, porque eso los hizo fuertes, ya no son chicos, pero nunca fueron débiles, porque tenían enfrente a una mamá que se tomaba en serio su trabajo como boxeadora profesional.

El esfuerzo de desdoblarse en dos roles demandantes nunca le ha pesado, porque, otra vez, el resultado es un satisfacción que comparte con sus hijos. Y no sólo simbólicamente, el sábado, durante el combate, estará asistida en la esquina por su hijo Juan Carlos, de 22 años, y Ana Selene, de 15, ambos involucrados en el mundo del pugilismo.

Somos una familia involucrada con el boxeo, mi esposo está metido en el negocio, excepto mi hija Diana (21 años), todos estamos en esto, cuenta Ana; cuando regreso de cumplir con mi trabajo, porque el boxeo es nuestro trabajo, las victorias son un premio para todos, las derrotas las asimilamos entre todos. El boxeo me ha servido también para educar a mis hijos, me ayuda a ser mejor mamá.

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