‘En este país nos han robado todo, menos el humor’: Trino

El monero recién publica ‘Historias desconocidas de la Conquista’.

Héctor González/AN/enero 9, 2018 12:11 pm. Trino está de vuelta. El monero tapatío vuelve a desacralizar la historia con su nuevo libro Historias desconocidas de la Conquista(Tusquets), volumen donde recrea escenas de aquellos años con su irónico humor.

La memoria es uno de los temas que cada vez ocupan más al dibujante. “Somos un país al que cada seis años se nos va la memoria”, advierte. Desencantado prácticamente de todo, menos de la risa, se desmarca cuando se le quiere etiquetar como estandarte de cualquier cosa, lo suyo es pasarla bien sin dejar de mirar con cierta jiribilla al presente.

Consciente o inconscientemente se está convirtiendo en un divulgador de la historia…

No es mi intención porque obviamente no hay una investigación sesuda. Me gusta hablar de la historia a mi modo. Hay situaciones irreales, pero basadas en mis lecturas de primaria y secundaria; creo que todo eso es chisteable. Ya basta de tanta solemnidad acerca de la historia, pero tampoco pretendo hacer un libro de texto, más bien es un título para reírnos de nuestros antepasados.

¿Un poco herencia de lo que hacía Rius?

Pero Rius lo hacía bien, él fue nuestra Secretaría de Educación alternativa. A mí me interesa hacer a un lado lo políticamente correcto de nuestra historia. El humor nos ayuda a desmitificar las cosas y a reírnos de todo, para por fin darnos cuenta de que somos un país al que cada seis años se nos va la memoria y votamos por los mismos.

Habla con cierto desencanto…

Estoy decepcionado de la política y no le voy a ningún partido. No me gustaría que volviera a ganar el PRI nunca más, son los más corruptos; el PAN no me gusta por mochos; el PRD no existe; y temo de Morena porque han reclutado a mucha gente del viejo PRI y me caen mal; de los independientes, salvo Kumamoto y Marichuy, los demás me tienen sin cuidado.

Ya trabajó con la Conquista, la Independencia, ¿qué periodo le falta?

Creo que seguirá Historias desconocidas del México moderno y ese será importante, para que los mexicanos nos acordemos que no podemos volver a votar por los mismos que nos han robado durante setenta años. Seguramente será mi libro más politizado, desgraciadamente creo que saldrá después de las elecciones.

¿Es posible encontrar humor en todo?

Sí y yo pretendo pasarla bien, pero con algún tipo de conciencia y cierta jiribilla. En este país nos han robado todo, menos el humor. Los mexicanos nos seguimos riendo hasta de nuestra tragedia.

Incluso usted hizo chiste de su intento de secuestro…

En mis Fábulas de policías y ladrones, el ratero casi siempre es simpático, pero cuando te enfrentas a alguien con una pistola descubres que no es así. La realidad sí da miedo, pero tampoco me puedo clavar y dejar de hacer tiras, mejor me cuido más.

Habla de conciencia. ¿Cuál es la diferencia entre el humor que banaliza y aquel que hace conciencia?

Ya me metí en una camisa de once varas. Nunca he querido ser estandarte de nada. De pronto la gente interpreta que puedo ser el bastión para los pachecos, por ejemplo, pero no es así. A mí no me sigan, sólo digo que se deberían legalizar todas las drogas. También he banalizado el humor y no pasa nada. No me gustaría hacer humor con conciencia, porque no creo en nada. Hoy pienso de una manera y mañana de otra forma. Soy muy voluble, no le creo a nadie y menos a mí.

¿Se arrepiente de alguna tira?

En general, no, salvo de que esté mal hecha. Sostengo mi vocación por no tomarme la vida tan en serio… Me arrepiento de uno reciente, hice un chiste sobre la galería Kurimanzutto: ponía a un ladrón exhibiendo sus robos. Mi intención era hacer un homenaje, pero él galerista lo malinterpretó y pensó que lo estaba atacando. Creo que no lo hice correctamente, pero le pedí perdón.

¿Pero nunca se pasó con algún personaje político?

Siempre trato de buscar un target de político. No puedo pensar que me manché con Duarte, porque se merece un castigo peor. Tenemos personajes tan detestables que si le digo ratero a un político, al rato me hablan de su oficina para pedirme el dibujo.

¿Nos falta sentido del humor como sociedad?

Sí, en muchos casos sí, sobretodo porque un cartón es inofensivo. Nunca he pretendido agarrar a alguien de bajada. En el caso de Kurimanzutto por ejemplo, ya tomé la decisión de no hablar de él ni para bien ni para mal.

¿A qué le tiene miedo?

Me dan miedo los políticos sin sentido del humor, porque esos sí te mandan hacer algo.

¿Le ha pasado?

No, me pasa con los futbolistas porque ellos no tienen sentido del humor. Una vez hice uno sobre Pedro Duana, cuando llegó al Atlas y los reporteros me advirtieron que me querían madrear.

¿El humor envejece?

Sí, los humoristas tenemos que reinventarnos todo el tiempo y es algo muy difícil. Le sucedió a Charlie Brown, terminó convirtiéndose en una mancha más en el periódico. Yo prefiero dejar de publicar antes de perder la gracia. Por eso todo el tiempo veo a nuevos comediantes o series. Me sigue gustando el humor de Tin Tan, Monty Python o Mauricio Garcés; me encantan las películas de John Landis.

Casi todos políticamente incorrectos…

Sí, me encanta eso y ahora que predomina la corrección política temo que me corran próximamente del periódico.

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