Espiar a periodistas y activistas, ¿no es un delito?

Por Christian González Murillo/Unos días atrás y como la mayoría de veces en México, medios extranjeros nos vinieron a informar sobre las acciones realizadas por el gobierno mexicano, en esta ocasión fueron dos medios internacionales, el israelí Haaretz y el estadounidense The New York Times, quienes revelaron que México pagó 15 millones de dólares por un software de espionaje llamado Pegasus; fue obvio que después de estas publicaciones el tema se tornara de gran importancia para todos los periodistas y activistas, quienes según la información han sido los espiados por el gobierno mexicano mediante este software de origen israelí.

Interesante como en México nadie sabía nada sobre esta situación, pero lo peor no ha quedado ahí, el tema continúa, ya que Pegasus, considerado “el software de espionaje más sofisticado en el mercado” fue adquirido en México por la Procuraduría General de la República (PGR) durante la administración de Jesús Murillo Karam –según el Diario Reforma. Lo que deja ver que el gobierno mexicano lleva espiando con Pegasus a periodistas y activistas entre tres y cuatro años.

Según detalla Reforma esta práctica “vive en México al menos desde los años 90 y proveyó de equipos de espionaje al Gobierno de José Murat Casab en Oaxaca en la década pasada”, lo que confirma lo expresado por muchos periodistas que afirmaban que el estado mexicano los ha espiado por más de 20 años.

La empresa israelí que desarrolló Pegasus, llamada NSO Group, compañía que en un principio no pudo precisar la institución responsable de adquirirlo, ya que supuestamente hubo intermediarios en la transacción, poco después se deslumbró que el gobierno mexicano no sólo compró en una ocasión este software, sino que fueron dos veces, una en 2014 y otra el año pasado.
Esta situación no es menor, si el gobierno ha estado monitoreando y espiando a periodistas y activistas, ha rebasado el derecho a la vida privada, entre muchas otras cosas, es una acción verdaderamente reprobable, grotesca, absurda, inconsciente, en pocas palabras es una “porquería” más que está haciendo nuestro gobierno, en un país que se ha considerado uno de los más peligrosos para ejercer el periodismo.

Pero aún con todo esto y conociendo los derechos que se rompen al realizar un espionaje de tal magnitud, donde se puede tener acceso total a un dispositivo, y cuando digo acceso total no sólo me refiero a contactos, mensajes, redes sociales, sino también a tus llamadas, fotos y videos, es más, la capacidad de ingresar a tu cámara del celular sin necesidad de que tú la estés usando, pero aún con esto el “cínico” Alfredo Pérez Daza, integrante del Consejo de la Judicatura Federal, aseguró que la intervención de comunicaciones es un delito que no está considerado en el catálogo de corrupción, por lo que no le corresponde a su Comité Coordinador analizar el tema; pero no fue lo peor le echo la bolita a la Procuraduría y expresó que la facultad recae en la PGR o en la Fiscalía Anticorrupción, organismo –que curiosamente- aún no existe, pues el Senado no ha nombrado aún al titular.

Y para terminar con el “cinismo” total, la titular de la Secretaría de la Función Pública, Arely Gómez, expresó –y esto es enserio- que el programa Pegasus de la empresa NSO Group, fue utilizado “legalmente”, durante su administración en la PGR. ¿Quién le dijo a Arely Gómez que espiar es legal? ¿Quién le dijo que invadir la vida privada es legal?

Ahora con estas declaraciones nos afirmaron que el supuesto apoyo que se había pedido a instancias de Canadá y Estados Unidos como el FBI era una “farsa” total y ahora el tema se meterá en un ataúd y luego se enterrará en lo más profundo de nuestro país, lo que me lleva a preguntar ¿Hasta dónde será capaz de llegar el gobierno de México? ¿Qué haremos los periodistas y activistas que ya no tenemos privacidad ni en el baño? ¿Cuánto más soportaremos las injusticias, ataques, represalias y espionaje por parte del estado?
Invito una vez más a la unión del gremio periodístico, porque sólo así podremos eliminar estas “artimañas” del gobierno.

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