Gris debate deja abierta la carrera por el Estado de México

El encuentro, estéril y falto de tensión, no logra zanjar la disputa entre Del Mazo y Delfina Gómez, los principales candidatos

J. LAFUENTE/El País/México 9 MAY 2017 – 23:41.  Si por debate se entiende que dos o más personas discutan de un tema con diferentes opiniones, lo que celebraron este martes los seis candidatos a gobernador del Estado de México fue de todo menos eso. Como ya ocurrió el pasado 25 de abril, los aspirantes a dirigir el Estado más poblado del país se dedicaron a dar pequeños y previsibles mítines, llenos de propuestas complicadas de digerir en tan poco tiempo y lanzarse ataques que lejos de recibir una réplica se perdían en el limbo. La falta de tensión impidió zanjar la disputa entre los principales aspirantes en la contienda del próximo 4 de junio: Alfredo del Mazo (PRI) y Delfina Gómez (Morena).

Todas las encuestas hasta la fecha dan una suerte de empate técnico entre el candidato del PRI y la aspirante de Morena, en lo que se presupone la elección más igualada en la historia del Estado de México, gobernado ininterrumpidamente por el PRI desde hace nueve décadas. Una derrota de la formación del partido del presidente, Enrique Peña Nieto, en la que fuese su casa antes de alcanzar la Los Pinos, supondría un batacazo monumental para la formación de cara a las elecciones federales del próximo año.

Del Mazo centró sus intervenciones en tratar de minar a su principal oponente, Delfina Gómez. El candidato del PRI insistió en atacar la falta de experiencia con la que, a su juicio, parte la aspirante de Morena, a quien considera una títere de su jefe, el dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador. Del Mazo trató de hacer calar el mensaje de que, de vencer la candidata de la formación de izquierdas, ahuyentaría a los inversionistas y provocaría una devaluación del peso.

El candidato del PRI obvió las acusaciones de corrupción que vertieron sobre él el resto de participantes, en especial Gómez y la candidata del Partido de Acción Nacional (PAN), Josefina Vázquez Mota. Del Mazo no quiso responder a los ataques sobre sus vínculos con la constructora y concesionaria española OHL, a la que se le acusa de haber actuado en connivencia con el PRI en la licitación de dos carreteras que levantaron gran polvareda durante su construcción: el Circuito Exterior Mexiquense y el Viaducto Bicentenario.

“¿Experiencia para qué? ¿Para robar? No, gracias”, respondió en el transcurso del debate Gómez a Del Mazo, quizás el único momento en el que la candidata de Morena salió airosa de los repetidos ataques de sus oponentes. Como ocurrió hace dos semanas, durante el primer encuentro, la que fuera presidenta municipal de Texcoco puso en evidencia falta de carisma y empatía, algo que, sin embargo, no parece haberle restado fuerza en las encuestas. Además, el formato del debate ayudó a que pudiese esquivar sin más problemas los ataques que lanzaron sobre ella. De nuevo, sus rivales la acusaronde haber quitado el 10% del salario a sus trabajadores cuando era mandataria de Texcoco para entregárselo a Higinio Martínez, quien ha relevado a Gómez en el cargo.

Relegada en las encuestas, Josefina Vázquez Mota cambió su estrategia en este segundo debate. Si en el primero se volcó en atacar a Delfina Gómez, esta vez sus acusaciones tuvieron un foco claro: Alfredo del Mazo. La aspirante del PAN, candidata a la presidencia en 2012, trata de limar votos al candidato del PRI después de haber caído en picado en los últimos sondeos que la sitúan en un tercer lugar, si no en el cuarto, en detrimento del candidato del PRD, Juan Zepeda.

Fue Zepeda, nuevamente, quien mejores sensaciones dejó en este último debate, mostrándose al menos como el candidato menos artificial de todos los que participaron en el encuentro. El aspirante del PRD ha conseguido sobreponerse a los malos augurios que pesan sobre su formación, que puede convertirse en la llave de gobierno. Ante los reclamos de los últimos días de Gómez de que declinase hacia su candidatura, para tratar de armar una fuerza de izquierda que arrebatase el poder al PRI, Zepeda fue claro: “Un ganador no declina ni abandona”.

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