Hace 6 años, Calderón era “líder ideológico” para Anaya. Y así quedó en su tesis

Por Daniela Barragán/SinEmbargo/octubre 11, 2017 10:00 pm. A partir de la renuncia de Margarita Zavala Gómez del Campo al Partido Acción Nacional sus diferencias con Ricardo Anaya Cortés, presidente nacional del blanquiazul, se han extendido no sólo entre los simpatizantes de la ex Primera Dama, sino entre el círculo más estrecho del calderonismo, lo que incluye al ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa.

A Calderón Hinojosa y a Anaya Cortés, sin embargo, la historia de sus pasos por el PAN los une. Con 21 años de edad, el actual presidente nacional de ese partido decidió ser parte de sus filas y, paradójicamente, fue Calderón quien le abrió las puertas al Gobierno federal cuando el michoacano era el Jefe del Poder Ejecutivo.

Para Anaya, la figura de Calderón no sólo se limitaba a la del segundo Presidente del PAN en la historia de México, sino también era la de un referente ideológico. Así lo dejó plasmado en su tesis de doctorado que hizo en 2011. En el documento de 508 páginas Ricardo Anaya explica el papel que jugó Felipe Calderón como uno de los referentes ideológicos del partido, cuando ocupaba precisamente el cargo que ahora él ocupa.

Ciudad de México, 11 de octubre (SinEmbargo).– Cuando Ricardo Anaya Cortés estaba en campaña por la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Acción Nacional (PAN), criticó que el entonces Senador Javier Corral Jurado, su rival, hablara en contra de quien en ese tiempo era ya ex Presidente de México: Felipe Calderón Hinojosa.

“No se nos olvida tu oposición a nuestro Presidente, al Presidente Felipe Calderón […]. A nuestro Presidente le llamas cobarde, colérico, fracasado […]. Oposición sí, Javier pero a los priistas, a los de enfrente. No a nuestro buen presidente panista”, le dijo Anaya Corral durante uno de los debates.
Eso era Calderón Hinojosa para Anaya: el “buen Presidente”. Pero la figura del ex Presidente, para el joven panista, no era sólo esa, sino también la de un ideólogo.

Así quedó plasmado en la tesis doctoral que Anaya presentó en 2011 en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Los Principios de Doctrina del Partido Acción Nacional, 1939, 1965, 2002: referentes ideológicos”, es un documento de 508 páginas en el que Anaya recorre la historia ideológica del partido al que se adscribió en el año 2000.
Luego de ocupar varios puestos gubernamentales en Querétaro, entidad en la que nació, Felipe Calderón lo invitó al Gobierno federal en la Secretaría de Turismo (Sectur) y lo designó como subsecretario de Planeación Turística.

De ese puesto se desprenden sus dos declaraciones patrimoniales ubicadas en el Registro de Servidores públicos. En la que realizó al ingresar a la Sectur tiene una fecha del 29 de mayo de 2011 y en el apartado de “Grado Máximo de Estudios”, notifica de su licenciatura, su maestría y sobre su doctorado en Ciencia Política en la UNAM que entonces cursaba.

En su tesis, presentada ese mismo año, Anaya explica los principios de doctrina del PAN, como la Doctrina Social Cristiana (DSC, a través de encíclicas papales y la afirmación general de los valores cristianos) y otras corrientes de pensamiento afines.

La DSC, dice “está conformada por una serie de documentos, en los que el cristianismo, señaladamente la Iglesia Católica, ha dejado constancia de su postura ante la llamada ‘cuestión social’ […] la DSC se apoya en todo el caudal de la tradición judeocristiana, desde el Antiguo Testamento hasta los últimos pronunciamientos papales”.

“Los principios originales de 1939, sufrieron modificaciones perceptibles en 1965 y 2002, como resultado de una voluntad de adecuación al contexto histórico nacional y mundial, pero el núcleo conceptual, afín a la ideología demócrata cristiana, se mantuvo vigente”, agrega.

Y es en los de 2002 en que sostiene la importante participación de Felipe, cuando fue Presidente del CEN del PAN en 1996 a 1999.

También expone que la proyección de los principios fue una obra de trabajo colectivo en la que estuvieron involucradas las dos dirigencias panistas, la de Calderón, luego la de Luis Felipe Bravo Mena (1999-2002) y la de Carlos Castillo Peraza.

“Respecto a los referentes ideológicos de la versión de 2002, es un dato relevante el viraje de la posición oficial del PAN, desde la negativa de afiliarse a las organizaciones internacionales de la democracia cristiana, mantenida a lo largo de su historia y que fue causa de una escisión a finales de los cincuenta, hasta su final adscripción en 1998”.

Maragarita Zavala, Felipe Calderón y Ricardo Anaya, en mayo de 2016, durante los funerales del ideólogo panista Luis H. Álvarez. Esta sería una de las últimas veces que se fotografió juntos a los tres. Foto: Cuartoscuro

Bajo la dirigencia de Calderón, el PAN, en 1998, se adscribió oficialmente a la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) y la Internacional Demócrata de Centro (IDC) “y puede considerarse [al partido] parte integrante de esa ‘familia espiritual’, no solo de manera nominal, sino por la estrecha relación entre su doctrina y los referentes reconocidos de esa ideología política”, agrega la tesis.

Anaya delimita tres versiones de los principios de doctrina del PAN, que son los de 1939 con la creación del partido, los de 1965, bajo el contexto mundial de la Guerra Fría y los que quedaron luego de 2002, con la participación de Calderón, Bravo Mena y Castillo Peraza.

“La investigación que presentamos puede contribuir a establecer, sobre la base de una comprobación documental, cuáles son los referentes ideológicos que influyeron concretamente en la redacción de los Principios de Doctrina”, plantea.
Con Calderón incluido, Anaya habla de “la segunda proyección de los Principios de Doctrina del PAN” que considera “una obra colectiva, cuyo proceso dilató varios años, involucrando a dos dirigencias panistas, la de Felipe Calderón y la de Luis Felipe Bravo Mena”.

Y agrega después que “de 1939 a 2002, de la elaboración original de los Principios de Doctrina a su segunda proyección, el PAN recorrió un camino accidentado […] desde un partido de cuadros, de notables o de amateurs, hasta un partido de masas, “traga-todo”, institucionalizado o profesional. Desde un partido de oposición con dificultades de supervivencia, hasta un partido de gobierno, que en el año 2000 tuvo acceso a la presidencia de la República”.

CALDERÓN, EL IDEÓLOGO

De ese trabajo colectivo, Anaya resalta del de Castillo Peraza: “[la redefinición ideológica de Castillo Peraza] fue en realidad una actualización de las fuentes filosóficas que alimentaban la doctrina [panista] desde su fundación. La vertiente principal provino de la DSC, actualizada y ampliada a través de las encíclicas sociales de Juan Pablo II, y de la propia trayectoria ideológica panista”.

Luego explica que el inicio formal del proceso de elaboración de la proyección de Principios de 2002 se dio durante la presidencia de Felipe Calderón al frente del CEN del PAN.

“Calderón recalca que entre los objetivos que había propuesto al hacerse cargo de la presidencia, estaban ‘elaborar una nueva proyección de principios’ y ‘posicionar claramente al partido como un partido de centro’”, dice la tesis.

Y luego vienen una serie de citas a los discursos de Felipe:

“En su discurso ante el LXXI Consejo Nacional, en febrero de 1997, asentaba que ‘el partido necesita también una revisión detallada de sus principios de doctrina, no para cancelarlos o modificarlos, sino para aplicarlos, verdaderamente a una realidad cambiante’”.

“Calderón enfatizaba que había ‘nuevas realidades’ como ‘la globalización, el deterioro del medio ambiente, la recomposición de la familia tradicional. El crecimiento demográfico o la transformación de la fuerza laboral’, entre otros muchos temas, que aún no estaban ‘suficientemente desarrollados’ por la doctrina panista. Agregaba que era imperativo ‘llevar adelante una proyección doctrinaria que lance con decisión y seguridad programática al partido de cara al próximo siglo. Que coloque al PAN donde su pensamiento primigenio lo colocaría por razón lógica y natural’”.

El primer objetivo, el iniciado por Castillo Peraza y Calderón, Anaya considera que se concretó en 2002, bajo la presidencia de Luis Felipe Bravo Mena, “en 2002, la realidad de la interdependencia mundial impone nuevas coordenadas, que inducen al PAN a suscribir, de manera expresa, las formulaciones de la democracia cristiana internacional. En este sentido, la proyección de 2002 es una ratificación de las fuentes intrínsecas de la doctrina original panista”.

Felipe aparece en el apartado de la tercera ola en los Principios de Doctrina del PAN y al concluir esos capítulos, las citas al discurso de Calderón continúan:

“En el discurso que pronunció Felipe Calderón como presidente del CEN, ante el LXXI Consejo Nacional, en febrero de 1997, enfatizó que en el contexto histórico mundial, tras ‘la cañada del socialismo real’, el pensamiento del PAN, sostenido desde 1939, se había convertido en una ‘referencia obligada de cualquier vox o expresión política’. Y agregaba: ‘Ayer el PAN era la única voz en el desierto del autoritarismo mexicano que proclamaba democracia y cambio pacífico […] hoy no hay quien no señale como suya la bandera de la democracia’”.
“En el discurso citado de Felipe Calderón arriba citado, la definición del PAN como un partido de centro y su adhesión a la economía social de mercado, se convierten en razones para proponer una nueva versión de los Principios de Doctrina, proyecto que, como vimos, comenzó a gestarse durante su gestión como presidente del CEN”.

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