Inteligencia Artificial y sensores biométricos en la lucha vs. cáncer de mama

La startup mexicana Higia Technologies presentó a nivel internacional el brassier EVA, un wearable inteligente que ayuda a la detección temprana del cáncer de mama.

Rodrigo Riquelme/El Economista/12 de octubre de 2017, 10:27 Julián Ríos y el equipo de la startup mexicana Higia Technologies presentaron a nivel internacional a EVA, un wearable inteligente que ayuda a la detección temprana del cáncer de mama.

“Hemos hablado mucho de EVA en los últimos meses y ahora queremos que EVA hable por sí mismo”, dijo Julian Ríos, fundador de Higia Technologies.

EVA es un dispositivo que utiliza sensores biométricos e Inteligencia Artificial para medir y analizar los patrones térmicos que se generan durante la incidencia de masas anormales en las mamas, lo que podría implicar la existencia de cáncer.

De acuerdo con Julián, EVA no sólo va a transformar la forma en la que usamos la tecnología sino que va a salvar vidas a través de la Inteligencia Artificial. Para utilizar este wearable sólo es necesario colocarlo en el interior de un brassier deportivo y a través de una conexión Bluetooth, el dispositivo enviará todos los datos recabados mediante sus sensores térmicos a un smartphone, tablet o Apple Watch que analizará la información para ofrecer una evaluación de riesgo que podrá ser analizada por un médico especialista en oncología, quien tiene la última palabra para dar un diagnóstico completamente confiable.

Octubre es el mes de la sensibilización sobre el cáncer de mama, una enfermedad que en todo el mundo cobra la vida de más de 400,000 mujeres y que en México, de acuerdo con datos del INEGI, es el tipo de cáncer con la mayor presencia entre las personas de más de 20 años. A partir de este 12 de octubre, las personas que deseen adquirir el dispositivo podrán acceder a la página EvaBra para pedir uno de los 5,000 dispositivos EVA con un precio de introducción de 120 dólares por unidad. La venta al público general iniciará a finales del 2018.

Una combinación de técnicas de detección

Durante el evento de presentación, el fundador de Higia Technologies explicó que para la detección del cáncer de mama existen cuatro técnicas: la mamografía, la autoexploración, el ultrasonido y la termografía.

De acuerdo con Julián, la mamografía es un método confiable pero demasiado invasivo, debido a que el pecho de la mujer debe soportar un peso de 21 kg para realizar la prueba, además de que en muchas ocasiones, sobre todo en las localidades más marginadas, hacen falta médicos especialistas que sepan interpretar los resultados de un estudio tan complejo.

La autoexploración es una técnica que no es confiable en absoluto, ya que no existen pruebas de que aumente la posibilidad de detección de cáncer de mama y la autodetección de una masa anormal no garantiza que las mujeres acudan con un médico especialista en la materia. No obstante, es una técnica que empodera a las mujeres que la realizan, debido a que las hace sentirse con el control de su salud.

Tanto la termografía como el ultrasonido son métodos de análisis que si bien no son invasivos y son confiables, requieren de especialistas que sepan interpretar los resultados de estas pruebas, además de que los costos de ambos métodos son bastante elevados.

EVA reúne las mejores cualidades de estas cuatro técnicas de detección, ya que es un dispositivo personal, confiable, accesible, objetivo y no invasivo. Después de realizar una investigación exhaustiva sobre el cáncer de mama y las formas en la que esta enfermedad se manifiesta biológicamente, Julián y su equipo decidieron que la mejor opción para hacer una evaluación temprana del riesgo de padecer cáncer de mama era “llevar la termografía a un dispositivo portátil y accesible a través de los sensores biométricos”, en palabras de Julián Ríos.

Cada una de las ramas de EVA cuenta con 10 u 11 sensores térmicos que se colocan directamente sobre el pecho para mapear todos los cuadrantes del mismo. “EVA se comunica a través del Bluetooth con una aplicación que soportan los sistemas operativos iOS y Android, además del Apple Watch. “En los últimos meses generamos una colaboración con Apple que nos emociona mucho para unir el poder que tiene el Apple Watch para medir factores biométricos”, dijo Julián.

La IA considera infinidad de factores

Para analizar la información recopilada por los sensores biométricos, EVA trabaja con un algoritmo de Inteligencia Artificial que considera una infinidad de factores para ofrecer la evaluación de riesgo.

Cuando una masa anormal crece dentro de las glándulas mamarias ocurre un fenómeno llamado angiogénesis, por el que se crean nuevos vasos sanguíneos que alimentan el crecimiento del tumor, lo que provoca que haya un incremento de la temperatura en el seno de las mujeres.

Para usar el dispositivo es necesario que el usuario se realice un perfil médico que registra todas sus medidas biológicas, como el peso y la altura. El paciente se registra dentro de la aplicación con su correo, su perfil de Google o Facebook, inicia sesión y en ese momento EVA se presenta con el usuario por sí mismo, mientras calibra los sensores térmicos.

Cada segundo que transcurre, EVA envía un dato de temperatura por cada uno de sus sensores. La prueba tarda entre 40 y 60 minutos para realizar la exploración. “En tiempo real estamos midiendo cómo la temperatura del pecho del paciente se está comportando, cómo es que la sangre viaja de un tejido mamario a otro y eso al final de la exploración nos muestra una película de cómo los procesos al interior del seno del paciente se comportan”, dijo Julián Ríos.

Si el paciente comienza a incrementar su presión arterial o si su temperatura sube, el software de EVA detecta este cambio y detiene automáticamente la exploración hasta que el ritmo cardiaco y la temperatura del paciente se hayan estabilizado otra vez.

Después de que la información es enviada al smartphone, tablet o al Apple Watch se transfiere a una nube, en la que los algoritmos de Inteligencia Artificial comienzan a estudiar cómo se comporta el flujo sanguíneo en cada uno de los pechos y esta información es comparada con una base de datos global con miles de casos de mujeres con cáncer de mama confirmados para saber cómo es que la temperatura en los pechos del usuario se aproxima a los patrones contenidos en la base de datos para poder ofrecer una evaluación certera.

“Después de la evaluación con EVA, hacemos hincapié en que sea un especialista sea el que tome la última palabra, puesto que esto es una evaluación de riesgo y no un diagnóstico, el cual sólo puede hacer un patólogo a través de una biopsia”, dijo Julián Ríos durante la presentación.

La plataforma de EVA también da seguimiento al proceso de diagnóstico del paciente, al ofrecer dos alternativas para que los pacientes se acerquen con médicos especialistas. La primera es un centro de atención integral 24 horas creado en colaboración con la empresa Previta en la que los pacientes pueden recibir atención inmediata sobre a dónde acudir en caso de que se detecte una anormalidad en los indicadores que EVA mide. La segunda es una función de la plataforma para que el paciente contacte a su médico, la cual envía un archivo en formato PDF con los datos exhaustivos generados por la aplicación.

El empaque de EVA es también una innovación tecnológica que combina el diseño industrial con la ingeniería. “Una de las cosas que queríamos lograr era asegurarnos de que las mujeres pudieran mantener en dispositivo en un lugar seguro, sin contaminantes externos y sin que estuviera expuesto a la humedad”, dijo Julián. El empaque de almacenamiento de EVA es a la vez el cargador del dispositivo, por lo que, después de usarlo, las mujeres sólo tienen que guardarlo para que la batería se cargue de forma automática.

Hasta la fecha de la presentación, 800 pacientes han utilizado EVA para realizar una detección temprana del cáncer de mama. A partir de este momento y con la ayuda de empresas como Axa Seguros y entidades públicas como el IMSS, se planea que para finales de octubre se realicen hasta 1,500 pruebas de detección, lo que convertiría a este experimento en la mayor prueba de datos oncológicos que se haya hecho hasta el momento.

En marzo pasado Julián y su equipo en Higia Technologies se hicieron acreedores del Premio Everis México, por el desarrollo de la tecnología que hizo posible que este wearable ayude en la lucha contra el cáncer de mama.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

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