La economía de Jojutla, colapsada casi un mes después del terremoto

Habitantes de la colonia Emiliano Zapata, en Jojutla, Morelos, pernoctan en casas de campaña que les donaron el gobierno de China y organizaciones sociales, después de que perdieron sus viviendas por el sismo del pasado 19 de septiembre Rubicela Morelos

Pobladores viven como en campamento de refugiados, sin servicios básicos ni seguridad. -Bancos y comercios de la avenida principal no han sido demolidos. -Los afectados no tienen dinero para materiales de construcción. -Ventas en el mercado local caen más de 50 por ciento

Rubicela Morelos Cruz/Corresponsal/Periódico La Jornada/Viernes 13 de octubre de 2017, p. 29/Jojutla, Mor. Ángela Jerónimo Landa vendía pozole en esta cabecera municipal hasta antes del terremoto del 19 de septiembre. Ya queremos despertar de esta pesadilla, dice.

Al igual que sus paisanos, padece el desplome de la economía local. No pueden vender ni comprar porque no hay dinero.

Muchos negocios siguen cerrados o entre escombros. Hay familias que perdieron todo, hasta sus fuentes de ingresos… y los apoyos prometidos no llegan.

El sismo, con epicentro en este municipio, no sólo cobró 17 vidas y acabó con cientos de casas, muebles y electrodomésticos; también colapsó la economía.

Los damnificados permanecen en las tiendas de campaña instaladas por organizaciones civiles y en casas temporales que donó el gobierno de China, pues ni siquiera pueden comprar materiales de construcción por falta de empleo.

Las calles 18 de Marzo y 10 de Abril de la colonia Emiliano Zapata están en la zona más afectada de Jojutla. Todas las casas se desplomaron y ahora parecen campo de refugiados, sin seguridad, electricidad, agua potable, baños ni cocina.

Los restaurantes de la colonia están vacíos. En los comedores comunitarios hasta los policías hacen fila para que las señoras de otros pueblos les den un taco.

Hugo Armenta Bahena tenía una tortillería en la calle 10 de Abril. Perdió su inversión de 250 mil pesos y su negocio no está en una lista de afectados. Les prometieron que personal de la Secretaría de Economía vendrá después a elaborar un censo. En el ayuntamiento dicen que después van a censar puros negocios, dijo.

María del Pilar Páez Castillo, madre y abuela con familia de 10 integrantes, demandó ayuda para comenzar a rehacer su casa, pues sólo les quedó una camioneta que usan de refugio, y dos tiendas de campaña que apenas ayer instalaron para ellos.

Sus dos hijos son obreros del ingenio Emiliano Zapata, municipio de Zacatepec, donde trabajan muchos pobladores de Jojutla, pero ahora está parado por los daños en la chimenea y otras instalaciones. No tenemos dinero para comprar mis medicamentos. Yo tengo mal mis pulmones y mis dos hijos no tienen trabajo, dijo María del Pilar.

En el centro de Jojutla la situación es peor. En la avenida principal, la Manuel Altamirano, ni siquiera se ha reabierto el paso, pues aún hay varios inmuebles en peligro de desplomarse. La policía mantiene acordonada la zona. En esa avenida había bancos, cafés, restaurantes, panaderías e incluso centrales de autobuses cuyos empleados llevan más de tres semanas sin trabajar.

Las calles aledañas al centro también están cerradas con cinta amarilla. El mercado Benito Juárez reabrió hace una semana, pero los comerciantes se quejan de que sus ventas se han desplomado más de 50 por ciento.

Nada ha vuelto a la normalidad para Ángela. No ha vendido pozole porque ni siquiera tiene dinero para comprar el maíz y la cabeza de cerdo; además, duda que alguien le compre, pues en su colonia, Emiliano Zapata, todavía van a regalarles comida.

No dejó que los de las máquinas demolieran su casa porque, aseguró, el gobierno no le va a hacer una de dos pisos como la que tiene. La voy a ir arreglando poco a poco. Primero le pondré una columna y luego otra. Arreglaré una pared y después otra. En una parte de la casa no hubo daños, dice mientras muestra las grietas.

Está consciente de que ella no recibirá ayuda del Fondo de Desastres Naturales, pero exige a las autoridades que apoyen cuanto antes a sus vecinos, porque no es bueno ni cómodo estar en la calle y con tanta inseguridad y enfermedades.

Duele la destrucción, pero más la indiferencia. La economía está colapsada en Jojutla. Urge mayor atención, dijo Juan Ángel Flores Bustamante, ex diputado local perredista originario de este municipio y quien está al frente de uno de los comedores comunitarios donde los damnificados comen gratis.

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