La fatalidad de los orgasmos espontáneos

Alimentos, desbalances hormonales, neurológicos, vasculares y hasta medicamentos pueden provocar multiorgasmos no deseados y dolorosos

News Cultura Colectiva/MIÉRCOLES, 31 DE ENERO DE 2018 17:11. Existe una patología que se llama síndrome de la excitación sexual o genital persistente y es una condición que afecta principalmente a mujeres de entre 25 y 75 años. Según una breve documentación de la OMS, en 2013, había 400 casos en el mundo.

Lo que se sabe hasta ahora es que desde una caída leve, el desplazamiento de una vértebra o factores neurológicos, vasculares, hormonales y hasta medicamentos pueden ser factores que desencadenen las sensaciones de excitación genital sin deseo previo.

Según los pocos casos conocidos, la excitación genital espontánea es intrusiva más que disfrutable, y sí se cataloga como una disfunción sexual. Y respecto a los factores que la desencadenan, dentro de los medicamentos hay un apartado curioso: el de los antidepresivos.

¿Qué pasa cuando un antidepresivo falla? Es de conocimiento común que esta clase de medicamentos están diseñados para mejorar el estado de ánimo, pero algunos tienen efectos secundarios que van más allá de la felicidad, tal es el caso de la clomipramina, que se ha comprobado, hace que algunos de sus consumidores tengan orgasmos involuntarios mientras bostezan.

Y es que según la Canadian Journal of Psychiatry, desde 1983 se documentó una leve incidencia en pacientes que observaron efectos orgásmicos al bostezar. Aún no se sabe exactamente qué es lo que desata los orgasmos y cómo se llegó a esta consecuencia “extravagante”, la llaman los médicos, pero se sospecha de la hormona adrenocorticotrópica, que incide en los glucocorticoides, la testosterona y la calidad del semen o la producción de espermatozoides en los hombres.

¿Pero qué tiene que ver bostezar con los orgasmos? Según el neurólogo de la Universidad de Rutgers, Barry Komisaruk, consultado por IFLScience, los orgasmos no genitales representan el mismo proceso que un bostezo respecto a la acumulación de estímulos.

Se sabe que además de la clomipramina, el venlafaxina, otro antidepresivo, puede producir trastornos de excitación genital en mujeres cuando dejan de usarlo. La prueba más famosa de los efectos de este medicamento se vio en una mujer que tuvo que dejar de manejar pues las vibraciones la hacían excitarse y experimentar orgasmos sin control hasta quedar exhausta y dolorida.

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