Luis Fonsi: 20 años y una hipérbole

El puertorriqueño, autor de ‘Despacito’, cierra la tercera temporada del Universal Music Festival, celebrado en el Teatro Real

FERNANDO NEIRA/31 JUL 2017 – 14:26. ¿Puede escribirse sobre Luis Fonsi sin escribir la palabra Despacito en la primera frase? Técnicamente sí, pero conviene desbrozar en alguna medida el misterio antes de adentrarnos en cualquier otra disquisición. “Eres lo que bailas”, nos advierte la pantalla gigante segundos antes de que irrumpa el héroe más inesperado de la temporada. La indiscutible canción del año, al menos en términos cuantitativos, retumbó anoche entre las ilustres paredes del Teatro Real como símbolo acaso involuntario de lo mucho que cambian los tiempos. Ni Fígaro ni don Giovanni: el gran conquistador del siglo XXI es un simpático puertorriqueño de 39 años que, al parecer, con el embrujo de sus besos consigue que te olvides hasta de tus apellidos.

Acababa así, desinhibido y amigado con el reggaeton, este Universal Music Festival que en su tercera temporada acercó por el templo operístico a luminarias como Tom Jones, Sting, Pet Shop Boys o The Pretenders. Paparruchas: el primero en agotar fue Fonsi. El de los 4.700 millones de reproducciones de Despacito en streaming. El de los 2.700 millones de visionados en YouTube. El del número 1 en 89 países, incluido Estados Unidos, que no entronizaba una canción en castellano desde nuestra Macarena (1996). ¿Cómo gestionar semejante desmesura en un repertorio? La solución de ayer fue doblar la dosis: una lectura en mitad del concierto, con una pizquinina de perreo introductorio, y otra final como la madre de todas las apoteosis.

Despacito ha convertido a Fonsi en una dulce condena: 20 años y una hipérbole. La hipérbole es contagiosa, sencilla, razonablemente voluptuosa. Perfecta para el consumo rápido y compulsivo, que es nuestro sino en estos tiempos en que todo pierde vigencia un minuto después de difundirse. Las dos décadas previas se condensaron en 17 canciones con las que el de San Juan avala su versatilidad como ídolo latino: el tipo marchoso integrado en las coreografías de su cuerpo de baile, el cantautor que se reivindica guitarra en ristre y, sobre todo, el arrobado baladista que habrá puesto banda sonora a unos cuantos millones de cenas románticas.

La retahíla de piezas melosas (Llegaste tú, Nada es para siempre, Llueve por dentro, Gritar) es abrumadora, con escala especial en Quién te dijo eso y su ardorosa interpretación por el pasillo central de la platea. Nuestro protagonista besó incluso el vientre de una embarazada en las primeras filas, uno de esos gestos con los que se dispara en los índices de popularidad. Aprovechó Fonsi para estrenar Apaga la luz, tórrida y pegadiza, o Échame la culpa, trasunto de Despacito pero con ukelele. Serán muy probables éxitos. Después de tanto tiempo transitando despacito, parece que su carrera ha tomado velocidad de crucero.

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