México se volvió país de gordos en 40 años: OMS; refresco y chatarra del TLCAN: ONGs

Por Redacción /SinEmbargo/octubre 11, 2017. 9:40 am. La Organización Mundial de la Salud sugiere a México un gravamen de 20 por ciento en refrescos, bebidas azucaradas y alimentos chatarra, sin embargo, el impuesto es de apenas la mitad. Las empresas alimentarias estadounidenses y canadienses han sido beneficiadas en el país pese a que este se mantiene, desde hace años, con las tasas más alta de obesidad en América Latina.

La epidemia de obesidad, sobrepeso y diabetes por la que atraviesa en México se instauró gracias al “imperialismo alimentario” que trajo el TLCAN en 1994. El acuerdo desmanteló la producción alimentaria del país; sustituyó el sistema de alimentación de los mexicanos por productos industrializados para imponer la comida rápida con alimentos de baja o nula calidad nutricional y un alto contenido de saborizantes y colorantes artificiales, conservadores químicos y con hormonas, pesticidas, toxinas y grandes cantidades de carbohidratos.

Ciudad de México, 11 de octubre (SinEmbargo).- México se mantiene como el país con la tasa más alta de obesidad en adultos en América Latina –y el sexto con más índices en niños y adolescentes–, una tendencia que se marcó desde hace 23 años, cuando entró en vigor el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) que favoreció el ingreso de alimentos chatarra.

Este día, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló en su informe que la tasa de obesidad de adultos en México es de 28.9 por ciento de la población, seguida de Argentina (28.3), Chile (28.0) y Dominica (27.9%).

Además, es el sexto país con más índices de obesidad de niños y adolescentes: el 17.5% de la población de entre cinco y 19 años de edad padece esta enfermedad.

Los países que le siguen a México en obesidad infantil son Bahamas, con 17.3, Argentina (16.9), Chile (15.2), Dominica (15) y República Dominicana (15).

El documento, también elaborado por expertos del Imperial College de Londres, subraya que en 1975 la prevalencia del padecimientos en menores de edad en México era de 1.9 por ciento– el país ocupaba el lugar 41 en obesidad en el mundo–, mientras que en 2016 fue de 12.8 por ciento (lugar 34).
En las edades adultas el proceso también ha sido desfavorable. En 1975, 13.5 por ciento de las mexicanas mayores de 20 años padecía obesidad, mientras que en 2016 la estadística creció a 34 por ciento.

La prevalencia entre los hombres mayores de 20 años pasó de 6 a 25 por ciento en el mismo periodo.

El estudio, basado en el análisis de miles de documentos, concluye que 73 por ciento del incremento de obesidad en el país está directamente relacionado al aumento de la ingesta de alimentos ricos en grasa y la disminución de la actividad física.

“De continuar la tendencia, es probable que para 2022 el número de niños y adolescentes obesos supere a los que tienen sobrepeso moderado o severo”, alertó.

La OMS urgió a México reducir la publicidad de los llamados alimentos “chatarra”, especialmente la dirigida a los menores, además de aumentar al 20 por ciento (por cada litro) el impuesto a las bebidas azucaradas y considerar también un incremento a productos de bajo nivel alimenticio.

Pese a que organizaciones de la sociedad civil llevan años luchando por aumentar los impuestos a las bebidas azucaradas, tabaco y alimentos chatarra para reducir la epidemia de obesidad, sobrepeso y diabetes, hoy en día el incremento es de apenas la mitad de lo que pide incluso la OMS.

Desde hace 23 años, con el TLCAN, México perdió soberanía alimentaria y ahora depende en gran medida de los productos estadounidenses. El resultado es la epidemia de obesidad, sobrepeso y diabetes por la que atraviesa el país.

Desde 1994, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá sólo le trajo beneficios a grandes empresas trasnacionales que a su arribo al país han desplazado a la comida tradicional y fomentado una epidemia de obesidad.

Al llegar a la Presidencia de Estados Unidos, Donald Trump amagó con abandonar el acuerdo internacional pues, dijo, este sólo le beneficiaba a México y Canadá. Sin embargo, y pese a la preocupación del Gobierno mexicano, representantes de ambos países aseguraron que la intención del republicano es una oportunidad para que México recupere su producción agrícola y mejore su alimentación.

El Foro Nacional de Alimentación y Nutrición resaltó que en 2012 el 45 por ciento de los alimentos que consumen las familias mexicanas se adquieren en tiendas de autoservicio de origen estadounidense, como Walmart.

Un estudio del Instituto de Políticas de Agricultura y Comercio (IATP, por sus siglas en inglés) señala que entre 1994 y 2001, el número de tiendas Walmart creció en México de 114 a 561, y ya para 2005 controlaba el 20 por ciento del sector de menudeo de alimentos.

En Walmart los consumidores pueden hallar una extensa variedad de bebidas azucaradas y alimentos procesados, que de acuerdo con especialistas han contribuido de forma importante en la epidemia de sobrepeso y diabetes que fue declarada por el Gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto hace pocos meses.
Actualmente, la empresa cuenta con más de 3 mil sucursales en seis países de Centroamérica y abarca las marcas Aurrerá, Superama Vip´s, Sam’s Club y Suburbia, todas ellas con presencia en México.

En México, de acuerdo con un estudio de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), existen 64 especies de maíz, de las que 59 pueden considerarse nativas y 5 descritas en otras regiones de América Latina, pero halladas en el país.

La misma dependencia señala que de las 150 especies de frijoles que existen en el mundo, 50 se encuentran en México, con diversos tamaños, colores y requerimientos ecológicos.

Especialistas en materia de salud consultados por SinEmbargo han consideraron que con la apertura comercial implementada hace 23 años, México ha perdido soberanía alimentaria y depende en gran medida de los productos estadounidenses.

Desde que Trump amenazó con la salida del TLCAN, sectores productivos, sociales, sindicales, campesinos, académicos, investigadores y consumidores se han organizado para impedir que el Gobierno mexicano “haga una renegociación secreta, a espaldas de la sociedad, en condiciones de debilidad” que pueda resultar “peor” que el “fallido” TLCAN.

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