Peña incumplió su promesa: no se bajó el salario

El mínimo incremento salarial para los trabajadores anunciado el 21 de noviembre último –de sólo 88.36 pesos diarios– contrasta con los elevados emolumentos del presidente Enrique Peña Nieto y algunos de sus colaboradores, que ganan incluso más que él. Hoy Peña Nieto le cuesta al erario 2 millones 509 mil 620 pesos anuales; sumando las prestaciones, la cifra se eleva a 3 millones 115 mil 531 pesos. Fútil resultó su promesa de enero pasado, cuando ofreció que los sueldos de él mismo y de los mandos superiores de su equipo bajarían 10%.

POR ARTURO RODRÍGUEZ GARCÍA , 6 DICIEMBRE, 2017/REPORTAJE ESPECIAL/CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El pasado 5 de enero, el presidente Enrique Peña Nieto dirigió un mensaje a la nación para justificar la liberación del precio de las gasolinas, que se incrementó contrariamente a lo que él mismo ofreció al promover la reforma energética.

Los sueldos de los mandos superiores de la burocracia –dijo el mandatario– se reducirían 10% durante el primer trimestre de 2017. Fue la única medida concreta con la que, por medio del entonces titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, intentó atemperar la indignación social.

Eran los días de desabasto y encarecimiento de precios de combustible provocados por una decisión que rompió el histórico control del hidrocarburo, cuyo incremento sacó a las calles a miles de personas en numerosas ciudades del país.

Además, había inestabilidad económica por los anuncios antimexicanos de Donald Trump, con un deterioro hasta 21.60 pesos en la paridad cambiaria ante el dólar, lo que se constituía en una invocación de las peores crisis del país bajo los regímenes priistas.

A 11 meses de distancia, la información oficial publicada en el Portal de Obligaciones de Transparencia (POT) demuestra que los miembros del gabinete legal y ampliado no se bajaron el sueldo. Los datos actualizados en diferentes casos hasta octubre pasado reflejan que siguen ganando lo mismo o más que un año antes, empezando por el propio Peña Nieto.

El sueldo mensual del presidente tuvo un leve incremento, siempre según los datos del POT. En enero de este año, la información reflejada mostraba que percibía 208 mil 570 pesos. Ahora, al consultar la misma plataforma, resulta que tiene un ingreso bruto de 209 mil 135 pesos mensuales.

Y, por si fuera poco, el Presupuesto de Egresos para 2018 contempla un incremento salarial para el mandatario y sus colaboradores.

Proceso consultó a la Presidencia de la República sobre las condiciones en que se operó o no la reducción salarial. A través de un oficio, con membrete de la Secretaría de Hacienda y su Subsecretaría de Egresos –remitido el pasado 27 de noviembre–, se expuso que las dependencias y entidades federales “cumplieron con las disposiciones emitidas”.

Se refiere a las Disposiciones Específicas para la Reducción de las Partidas de Sueldos y Salarios de Servidores Públicos de Mando Superior, una directriz comunicada el 12 de enero que establecía la reducción de 10% en sueldos y compensaciones garantizadas; esto es, los dos componentes principales de la percepción de la alta burocracia que debía aplicarse en las normas presupuestales el día 20 de ese mismo mes. La implementación de esa reducción habría implicado un ahorro total de 403.4 millones de pesos durante la gestión de Meade en Hacienda.

En su edición 2099, Proceso publicó el reportaje La austeridad dorada, en el que se expuso que de realizarse el ahorro –tomando en cuenta las claves presupuestales que correspondían a mandos superiores de todas las dependencias y entidades federales asentadas en el POT– sería de unos 360 millones de pesos en 12 meses.

Pero la Presidencia de la República ya no abundó en datos y, al plantearle a su Coordinación de Comunicación Social que el POT reflejaba los mismos salarios o incluso más altos de los que había antes del anuncio, la respuesta fue que el documento remitido era la información oficial.

El aumento

El presidente Enrique Peña Nieto no es el único que mejoró, así sea de manera leve, su ingreso. La revisión de los datos muestra a los servidores públicos que actualmente, sin haber recibido aún el incremento salarial recién aprobado para 2018, reportan al POT percepciones superiores, no sólo a las que tenían en enero pasado, sino también superiores a las del presidente de la República, lo que está prohibido por el artículo 127, fracción III, de la Constitución.

En la mencionada edición número 2099 de Proceso, se desglosaron los montos que la alta burocracia del peñanietismo percibía por su desempeño. Hasta entonces, el único registro salarial superior en cuantía al de Peña Nieto era el de José Antonio González Anaya, quien hasta el pasado 27 de noviembre fue director general de Pemex.

El POT refleja como percepción bruta del mandatario 209 mil 135 pesos, mientras que en el caso de González Anaya –cuando estuvo en la dirección de Pemex– era de 213 mil 822 pesos, de acuerdo con lo transparentado hasta el 27 de noviembre, cuando dejó el cargo para convertirse en titular de la Secretaría de Hacienda.

Las cifras no muestran el monto total acumulado de las prestaciones y beneficios que los servidores públicos de alto mando reciben, pero en el gabinete nadie tenía prestaciones como las de González Anaya.

Así que, adicionalmente a su percepción económica, cada mes él recibía 10 mil 605 pesos para gasolina y 2 mil 760 para el gas de su casa. También le daban 5 mil 750 pesos para el pago de su celular. Contaba con un seguro para el retiro –al cual el gobierno aportó 21 mil 382 pesos mensuales–, además de derecho a becas, aun cuando no se especifican los montos de éstas.

A lo anterior se sumaba el vehículo, pago de seguros e indemnizaciones previstas no transparentes, con lo que se puede advertir que el hoy responsable de Hacienda le costó al país 257 mil 725 pesos mensuales, que resultan en 3 millones 183 mil pesos cada año.

No hubo variación en las condiciones salariales del presidente ni del director de Pemex, cuya información fue actualizada por última vez en el POT el 9 de marzo de este 2017; es decir, dos meses después del anuncio de Peña Nieto sobre la reducción salarial por austeridad, que, lejos de realizarse, permitió a otros dos funcionarios acercarse a González Anaya: Misha Leonel Granados y Mikel Arriola Peñalosa, quienes ganan más que el propio mandatario federal.

De manera paradójica Granados es el responsable de la legalidad de la Presidencia de la República, mientras que Arriola lo es de las prestaciones sociales para los trabajadores mexicanos. Granados es titular de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal y percibe 211 mil 439 pesos mensuales, de acuerdo con la información cargada el pasado 10 de octubre en el POT. En enero pasado su antecesor, Humberto Castillejos Cervantes, cobraba poco más de 205 mil pesos, es decir, como secretario de Estado.

Arriola, quien es director del Instituto Mexicano del Seguro Social, reportó al POT un sueldo bruto de 210 mil 154 pesos, con datos actualizados al pasado 13 de noviembre. Hasta enero, Arriola registraba poco más de 203 mil pesos.

Y se subieron más

El 21 de noviembre pasado, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) anunció un incremento que resulta en 88.36 pesos diarios de salario mínimo general, vigente a partir del viernes 1 de diciembre.

Peña Nieto, que hasta el 30 de noviembre último ganaba 87 salarios mínimos diarios, se apresuró a celebrar la medida –“importante incremento” la llamó.

Con el Presupuesto de Egresos para 2018, los diputados aprobaron un aumento a la nómina de los funcionarios federales que, en el caso de Peña Nieto, será de 9 mil 380 pesos mensuales, con lo que ahora ganará 218 mil 515 pesos brutos durante el último año de gobierno.

El incremento salarial aprobado para él incluye todos los componentes; esto es, que los importes respecto a sus prestaciones también variaron. De acuerdo al Presupuesto de Egresos 2018, él verá crecer sus prestaciones así:

El ahorro solidario subirá 574 pesos para situarse en 17 mil 665; la prima vacacional será de 14 mil 7 pesos, 418 más que ahora; el aguinaldo se incrementará en 948 pesos, y será de 82 mil 806; le brindarán una “ayuda para despensa” de 8 mil 220 pesos, pues subió mil 440 pesos respecto a la que se le otorga hoy, y para el seguro de separación individualizado registrará 2 mil 27 pesos extras.

Lo mismo ocurrirá con los otros seguros que el mandatario tiene como prestación: el de vida y el pago por riesgo se elevó 47 mil pesos anuales y el seguro de vida institucional 8 mil 344 pesos.

Así que, con el incremento “importante” para los trabajadores celebrado por Peña Nieto, si alguno de los 7 millones 500 mil mexicanos que ganan un salario mínimo quisiera reunir lo que él ganará como presidente en un mes de 2018, tendría que trabajar, sin gastar un centavo, durante 6 años y ocho meses. Si quisiera juntar sólo lo que el mandatario tendrá de aguinaldo, tendría que trabajar dos años y medio. Y si intentara ganar lo que Peña Nieto obtiene en un año, tendría que laborar durante 96 años y medio.

Los “huevos de oro”

El 12 de enero de este año, para anunciar el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, el presidente de México declaró la muerte del sector energético como pilar de la economía nacional:

“La gallina de los huevos de oro se acabó.”

Reunido con los llamados “factores de la producción”, Peña Nieto y su gabinete económico delinearon las acciones a implementar para enfrentar los nubarrones que se cernían sobre la economía nacional: recortes presupuestales, vigilancia de precios y, entre otras medidas, insistió en la reducción salarial de mandos superiores.

Para abundar sobre las medidas tomadas, este reportero solicitó a la Presidencia de la República, por medio de su Coordinación General de Comunicación Social y Vocería del Presidente de la República, una explicación de lo que había ocurrido con aquella medida. Hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Por ello, la única fuente de información es el POT, donde las dependencias y entidades gubernamentales declaran los datos de su actividad pública, entre éstas la remuneración mensual de los servidores públicos.

El gobierno de la República se integra con un gabinete legal de 18 secretarios de Estado y un gabinete ampliado de 12 directores generales. Sin embargo, estos últimos, en diferentes casos, poseen rango salarial de secretarios de Estado.

Los 18 secretarios, además del titular de la Procuraduría General de la República, ganan –con variaciones de cientos de pesos– 205 mil pesos brutos al mes.

Los secretarios no variaron en su registro de percepciones, pero, de acuerdo con la información actualizada en distintos meses de 2017, ganan lo mismo que en enero pasado y, con el incremento presupuestal aprobado por los diputados, también tendrán una mejora en sus ingresos durante el último año de gobierno peñanietista.

El incremento consiste en 4 mil 549 pesos mensuales extras, con lo que la mayoría se situará en torno a los 210 mil pesos mensuales; es decir, alrededor de 80 salarios mínimos cada uno, sin considerar prestaciones, como el aguinaldo y las diferentes primas y beneficios por ser servidores públicos de mando superior.

Los secretarios no son los únicos que perciben esa cantidad. Por ejemplo, el jefe de la Oficina de la Presidencia de la República tiene clave presupuestal de secretario de Estado. En otras palabras, cobra 205 mil pesos mensuales, más prestaciones.

Oficialmente, las secretarías de Estado cuentan con 52 subsecretarías, pero sólo la Oficina de la Presidencia de la República tiene en su nómina a 15 funcionarios con plaza de subsecretario de Estado. Por esa razón, 11 colaboradores presidenciales cobran más de 203 mil pesos mensuales, mientras que otros cuatro ganan 201 mil.

Respecto a los directores generales del gabinete ampliado, las remuneraciones varían, pues, como en el mencionado caso de González Anaya, su remuneración mensual neta como director de Pemex –cargo que dejó el pasado 27 de noviembre para ocupar la titularidad de la Secretaría de Hacienda– era superior a la de todos los secretarios de Estado y a la del mismo presidente; lo mismo que la del director del IMSS y la del consejero jurídico, Arriola y Granados, respectivamente.

En contraste con González Anaya, el titular de la Comisión Federal de Electricidad, Jaime Francisco Hernández Martínez, sólo ha registrado un salario de 124 mil 213 pesos mensuales, una cifra que contrasta con la de su antecesor, el actual presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza. Conforme al convenio de terminación de la relación laboral, Ochoa percibía 6 mil 809 pesos diarios, equivalentes a 204 mil 270 pesos brutos al mes.

En cuanto a Peña Nieto, entre 2015 y 2017 sus percepciones anuales se incrementaron en 527 mil 422 pesos; al concluir su gobierno habrá registrado un aumento de 665 mil 325 pesos durante los últimos tres años de su gestión. Considerando sólo su percepción bruta, Peña Nieto le cuesta al erario 2 millones 509 mil 620 pesos anuales; sumando las prestaciones, la cifra se eleva a 3 millones 115 mil 531.

Esto es, su propia remuneración mensual se elevó aproximadamente 20% –considerando el mencionado aumento aprobado por los diputados– en los últimos tres años de su gobierno.

Este reportaje se publicó el 3 de diciembre de 2017 en la edición 2144 de la revista Proceso.

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