Trump celebra sus 100 días en la Casa Blanca atacando a la prensa

-El presidente de EEUU vuelve a señalar a los medios de comunicación en un mitin ante su electorado más fiel

PABLO PARDO/ Corresponsal /El Mundo/Washington 30 abr. 2017 22:13. Donald Trump aprovechó sus 100 primeros días en la Casa Blanca para hacer lo que mejor se le da: campaña. Dejó Washington, donde los corresponsales acreditados en la Casa Blanca celebraban la cena anual a la que suele asistir el presidente, y se fue a dar un mitin a Harrisburg, una ciudad famosa por el accidente de la central nuclear de la Isla de las Tres Millas, situada allí, que se produjo en 1979.

El presidente de Estados Unidos jugó sus bazas con su habitual maestría. Reforzó la división entre la América de las pequeñas ciudades industriales en declive y la de las grandes urbes a las que tiende a presentar como lugares de corrupción, drogas, y vicio. Dejó a los corresponsales en manos de Bob Woodward y Carl Bernstein, los dos reporteros que destaparon el caso Watergate, que acabó con la presidencia de Richard Nixon, precisamente, el último presidente que no acudió a la cena de corresponsales (Ronald Reagan tampoco lo hizo en 1981, pero en su caso porque estaba en el hospital recuperándose de las heridas causadas en el intento de atentado de marzo de aquel año).

Trump marcó distancias con la presunta élite y se fue con el pueblo llano. Un pueblo llano que le apoya a pesar de la clamorosa falta de resultados de sus primeros 100 días de Gobierno. Trump no ha logrado que se apruebe ni una sola ley. Ha firmado 30 Órdenes Ejecutivas que, en su mayor parte, consisten en ordenar el análisis de las políticas existentes, sobre todo en materia de comercio. Otras Órdenes, en medio ambiente y en restricción a la inmigración de países de población musulmana, están pasando por un calvario legal, y tardarán en ser aplicadas, si es que lo son. Sólo en materia de lucha contra los inmigrantes indocumentados, Trump ha cambiado la política de EEUU, pese a que el archifamoso muro con México ni está ni se le espera en los presupuestos del Estado. En ese contexto, Trump ha logrado mantener la lealtad de sus votantes con sus mítines, sus constantes entrevistas -sobre todo a la conservadora cadena de televisión Fox News- y con el recurso al enemigo exterior: primero Siria y, ahora, Corea del Norte.

Según el politólogo Larry Sabato, del Centro para la Política de la Universidad de Virginia, que el jueves publicó un estudio sobre los primeros 100 días de Trump, el presidente es muy impopular -sólo tiene el respaldo del 42% de su base- pero cuenta con la fidelidad de su electorado. El 93% de los que le votaron están satisfechos con su gestión. Y el 88% de ellos dicen que las críticas de los medios de comunicación les reafirman en su convicción de que Trump está en la dirección correcta. Es el mismo porcentaje -88%- el que está de acuerdo con Trump en que los medios de comunicación son “los enemigos del pueblo estadounidense”.

Así mientras Bernstein pontificaba: “Señor presidente, los medios de comunicación no son noticias falsas [fake news]” en el Hilton de Washington (el mismo hotel en el que Reagan sufrió el intento de asesinato), Trump destripaba a los medios ante 7.500 personas en la Feria de Muestras de Harrisburg. “Sus prioridades no son mis prioridades, y no son vuestras prioridades”, dijo, mientras repetía el mantra de que los medios de comunicación son “gente muy, muy deshonesta”. El presidente, sin embargo, no quiso contestar a un periodista local cuando éste le preguntó por qué en agosto había declarado que Harrisburg “parece una zona de guerra”. Para Trump, la única prensa honesta son medios de partido, como Infowars, Breitbart, o Pajamas Media.

Precisamente, los titulares de las webs de esos tres medios ayer eran inequívocos: ‘Corea del Norte presiona para que haya una guerra inminente’ (Infowars); ‘Priebus: No hay nada más peligrosos que Corea del Norte’ (Breitbart); ‘Entonces, ¿vamos a la guerra contra Corea del Norte o no?’ (Pajamas Media).

Con la salvedad de Breitbart, que citaba al jefe del gabinete del presidente, Reince Priebus, el resto aludía directamente a una frase de Donald Trump, que dijo, en una entrevista a la cadena de televisión CBS que “no voy a estar contento” si Corea del Norte lleva a cabo más ensayos de misiles o pruebas nucleares. El presidente de EEUU presume ahora de la colaboración de su homólogo chino Xi Jinping -“al que respeto y quiero”- en la contención del régimen norcoreano. Precisamente, China aprobó las licencias para la comercialización de productos de Ivanka, la hija mayor de Trump, mientras se reunía con él en su club de campo de Mar-a-Lago, en Florida.

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