Universitarias mexicanas buscan hacer historia en Detroit

En el Shell Eco-marathon Américas compiten estudiantes de todo el mundo con autos impulsados por hidrógeno, etanol o baterías, entre otros.

Daniel Blanco/El Financiero/30.04.2017. Estas siete estudiantes están buscando hacer historia y convertirse en el primer equipo mexicano en ganar un premio en el Shell Eco-marathon Américas, certamen en el que estudiantes universitarios y de preparatoria del continente desarrollan autos impulsados por hidrógeno, etanol, baterías, entre otros.

El coche del equipo de la UNAM tiene 11 meses de trabajo y más de 50 mil pesos invertidos bajo el chasis, y aunque la cantidad suena alta, hay autos que participan en el evento que cuentan con más de 400 mil pesos de inversión.

El diseño del equipo mexicano, que es uno de los dos únicos conformados sólo por mujeres, utiliza una batería de ion-litio parecida a las que usan los smartphones, ésta le proporciona 48 volts a 10 amperes. Con una carga de tres horas puede estar más de 180 minutos en constante movimiento.

El auto “consta de un sistema de baterías que alimenta a nuestro controlador y a nuestro motor, nuestro motor funciona con una cadena que a su vez hace girar la llanta, entonces con la batería y un BMS (sistema de administración de la batería) se controla la temperatura y la carga que da la batería al resto de los componentes eléctricos; también funciona para poder acelerar el vehículo”, dijo Gabriela Flores, líder del equipo, en entrevista con El Financiero.

El exterior del auto mide 2.20 metros de largo y .75 metros ancho y está elaborado tela marina de fibra de vidrio, un entretejido similar a la de la fibra de carbono pero que es más económico y que proporciona mayor firmeza.

Pero calificar a la competencia en Detroit no es el reto más grande al que se enfrentan, todos los coches que arriban a la competencia tienen que pasar por un proceso de evaluación de 10 pasos en el que especialistas de Shell y sus partners analizan componentes como los frenos, las dimensiones, el peso, la instalación del cinturón de seguridad, el sistema de baterías, que el conductor pueda salir del auto en 10 segundos, entre otras cosas.

Una vez que los jueces verifican que el auto cumple con los requerimientos necesarios, los equipos tienen que salir a las calles de Detroit, en donde se demarca un circuito en específico al que le tienen que dar 10 vueltas a una velocidad mínima de 24 kilómetros por hora y una máxima de 48 kilómetros por hora.

En el Eco-marathon pueden participar vehículos de combustión interna y de motor eléctrico en dos categorías disponibles: prototipo y concepto urbano. La fuente de energía puede ser etanol, gasolina, diesel, gas natural, celdas de combustible de hidrógeno, baterías eléctricas y GTL (gas a líquido).

“Nuestro auto entra dentro de la categoría prototipo eléctrico y corre a 50 o 60 kilómetros por hora, pero esta carrera no se trata de velocidad sino de eficiencia, entonces tratamos de subir nuestro puntaje del año anterior, que es de otro equipo que vino, y ahorita tenemos un coche totalmente nuevo, la universidad no tenía un coche nuevo desde hace 5 años”, dijo Flores.

El evento cuenta con premios de 3 mil dólares para el vehículo con el mejor diseño (en ambas categorías), con la mejor innovación técnica, para la mejor comunicación, el auto más seguro y por último el premio a la perseverancia y espíritu de equipo.

También se premia a los primeros seis autos de combustión interna que crucen la meta; a los seis primeros impulsados por baterías eléctricas; y a los seis primeros impulsados por celdas de combustible de hidrógeno.

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